Hoy cumplo 36 años. Y es habitual en mí, como cuando llega fin de año, hacer un recorrido por la película de mi vida, por las cosas que me sucedieron y que han hecho de mí lo que ahora soy. Desde aquel invierno del 71, en el que saque la cabeza para ver qué había más allá de la placenta de mi madre, mi vida ha sufrido cambios bastante bruscos. Algunas fueron decisiones propias y las otras las tuve que, sin más remedio, aceptar.
En estos 36 julios he cometido excesos, he mentido y he dicho la verdad, he sido fiel e infiel, he buscado caminos correctos e incorrectos, he salido con chicas menores de edad y mayores que yo, he tropezado con las mismas piedras más de una vez, he practicado la monogamia y la bigamia, me casé y me divorcié, tuve una hermosa hija, he dicho palabras de más y, algunas veces, de menos. Me hice de la U y, en Argentina, de Boca (cómo extraño La Bombonera en un domingo de fiesta). Ah! ... y jamás he deseado a la mujer del prójimo, excepto los lunes, los viernes de lluvia y algún que otro verano.
Hoy, como cada 30 de julio, abundaron los saludos por teléfono y MSN, los mails y mensajes de texto, las tarjetas virtules, abrazos y besos. Hubieron saludos esperados y de los otros. Algunos antes de la fecha, algunos que traspasaron fronteras, algunas llamadas a las 12, otras al amanecer y, los tardones, se manifestaron casi a la medianoche.
Pero lo que más me llamó la atención fue la llamada de mi ex esposa. Es raro, y en esa rareza encuentro una satisfacción enorme el saber que, a pesar de la distancia y la separación (ella es argentina y sigue viviendo en Buenos Aires), hay un cariño enorme que se conserva sin la necesidad de dosis de formol. Ya separados encontramos ese equilibrio al dialogar que tanto buscamos cuando casados pero, por distintos motivos y motivaciones, no encontramos. No es la primera vez que me llama por mi cumple, ya lo había hecho antes pero, esta vez, fue la más sorpresiva de todas. Y puede ser que la razón haya sido que no la esperaba. No sé por qué, tal vez porque no me hubiera parecido raro que no me llame y cumpla con otro método válido como lo es mandar un mail o algo así. Y si después de leer esto, creen que sigo enamorado de ella, se equivocan. Perdí una esposa pero gané una muy buena amiga. Y lo valoro de una manera inimaginable porque en el transcurso de mi vida he sido testigo de las atrocidades que dicen y hacen los ex esposos con tal de dañarse mutuamente, de los insultos que se perpetran porque no terminan de asumir una separación ya consumada. Ojo, a Mariló y a mí nos costó llegar a esta situación pues nuestra separación no fue con guantes blancos. Tuvimos nuestras discusiones, nuestros encuentros pero apenas pasado unos pocos meses asumimos la responsabilidad de una manera que hasta el día de hoy me asombra.
Por eso me alegra poder quedarme con los buenos recuerdos que se activan cada vez que me comunico con ella. Imposible deletear de mi disco duro nuestros viajes a Lima (cosa que mucho no le gustaba porque esta ciudad no es de su agrado), nuestra clandestina Semana Santa en Punta Hermosa, cuando me quiso acompañar a ver a los Rolling Stones y no pude despojarse de una tos que le duró cerca de cuatro meses, el concierto de Fito en el Grand Rex cuando, desde la fila 4, ella entonaba sus canciones con una emotividad propia de una quinceañera, el concierto de Calamaro en el Luna Park, los fines de semana en la quinta de sus viejos (ellos merecen un post aparte, lo prometo) y diversas vivencias que nos tocaron pasar hasta que decidimos canjear lo poco que quedaba de nuestro matrimonio por una gran amistad.
Y es por eso que, hoy, brindo a tu salud y con agua mineral para que podamos cumplir muchos más años (de amistad).
P.D.: Gracias a todos los que me hicieron llegar sus saludos... y los que no, hay revancha el próximo año.
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6 comentarios:
Y porqué me eliminaste? Exijo una explicación.
...mira tu!! la sorpresa fue mia cuando descubrí una de tus cualidades... suerte!!!
Muchas cosas me han sorprendido de ambos a lo largo de estos años. De vos tu voluntad de hierro para tolerar la tentación, a algunas, de tus debilidades y de mi: descubrir que tampoco te amo mas pero...... te quiero tanto! Leerte es como un sentimiento lavado que produce en mi, reacciones autónomas como el llanto.
Un cumpleaños, no es una fecha más de festividad sino un año más de experiencia que sirve para crecer y madurar uno mismo, rodeado de las personas que nos quieren y estiman brindándoles el ejemplo a seguir...
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